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Academia Croata de Ciencias y Artes, la más antigua del Sudeste de Europa (1866), con hasta 160 miembros regulares (académicos), 9 departamentos y varios institutos científicos.
Educación y ciencia

Ciencia

La actividad científica en Croacia, además de las universidades y sus componentes, es llevada a cabo por institutos científicos, la Academia Croata de Ciencias y Artes y otras instituciones registradas para tal actividad (un total de 190). En 2019 más de 11.000 científicos e investigadores trabajaron allí, habiendo publicado alrededor de 25.000 trabajos científicos y de investigación.

La más alta institución científica y artística es la Academia Croata de Ciencias y Artes (HAZU), fundada en Zagreb en 1866, a iniciativa del obispo de Đakovo Josip Juraj Strossmayer (1815–1905) bajo el nombre de la Academia Yugoslava de Ciencias y Artes. Su tarea principal es el fomento y la organización de la actividad científica, artística y cultural en Croacia y su promoción en el mundo. La Academia tiene 9 departamentos y varios institutos científicos. También cuenta con una biblioteca, la Galería Strossmayer de los Viejos Maestros, la Gliptoteca, el Gabinete Gráfico y el Archivo.

Academia Croata de Ciencias y Artes, la más antigua del Sudeste de Europa (1866), con hasta 160 miembros regulares (académicos).
Instituto Ruđer Bošković, la institución de ciencia e investigación más grande del país.
Herman Dalmatin, De essentiis (1143), páginas sobre el eclipse solar, London, British Museum.

La principal institución de ciencia e investigación de Croacia es el Instituto Ruđer Bošković, fundado en 1950 en Zagreb, dedicado a la investigación en el ámbito de ciencias naturales. Entre los institutos importantes cabe destacar el Instituto de Ingeniería Civil de Croacia, el Instituto de Ciencias Sociales Ivo Pilar, el Instituto de Etnología y Folklore, el Instituto de Física de la Universidad de Zagreb, el Instituto de Lengua y Filología Croata, el Instituto Croata de Historia, el Instituto de Investigación Médica y Medicina Laboral, el Instituto Económico, el Instituto de la Historia del Arte, el Instituto de Oceanografía y Pesca de Split y el Instituto Agrícola de Osijek.

Científicos

La primera gran contribución a la ciencia de Europa occidental fue aportada por  Herman Dalmatin en el siglo XII. En los siglos XIV y XV científicos croatas trabajaron en centros europeos. En el siglo XVI el médico y físico de Zadar Frederik Grisogono dio una valiosa teoría de las mareas y promovió la medicina astrológica. En ese siglo en Dubrovnik trabajaron los astrónomos y filósofos naturales Nikola Nalješković, Nikola Vitov Gučetić, Miho Monaldi y Antun Medo, mientras que el más conocido filósofo y científico croata era Frane Petrić de Cres. En el siglo XVII el teólogo y científico Markantun de Dominis de Rab escribió sobre la óptica y las mareas, Marin Getaldić dio su contribución a la matemática mundial, y el inventor Faust Vrančić construyó su primer paracaídas. La personalidad central de la ciencia croata del siglo XVIII fue Ruđer Bošković con su filosofía natural. En el siglo XIX varios científicos trabajaron en Hungría y Eslovaquia, entre los cuales el matemático Mirko Danijel Bogdanić y el físico Franjo Josip Domin. A comienzos del siglo XX gran aporte a la ciencia mundial fue dado por el geofísico Andrija Mohorovičić y el paleontólogo Dragutin Gorjanović-Kramberger, cuya interpretación del hallazgo del neandertal de Krapina lo colocó entre los fundadores de la paleoantropología mundial. En ese período también se destacó la peculiar personalidad del inventor y científico Nikola Tesla. Durante el siglo XX los científicos eminentes trabajaron en Croacia y en el exterior, como por ejemplo el físico Ivan Supek, los químicos ganadores de Premios Nobel Ružička y Prelog. Esa tradición ha mantenido su continuidad hasta hoy mediante los biólogos moleculares Miroslav Radman, Ivan Đikić e Nenad Ban, los físicos Davor Pavuna y Marin Soljačić, el neurobiólogo Nenad Šestan, el genetista Igor Rudan, y muchos otros.

Ruđer Bošković
Faust Vrančić
Dragutin Gorjanović-Kramberger

Herman Dalmatin (alrededor de 1110 – después de 1143), filósofo, teólogo, astrónomo y traductor. Traducía textos de astronomía y astrología del árabe al latín y fue el primero en empezar la traducción del Corán. Su obra principal es De essentiis, donde explicó su propio sistema filosófico.

Benedikt Kotruljević (alrededor de 1416–69), diplomático y escritor; en 1453 se mudó a Nápoles. Fue autor del primer texto sistemático sobre el comercio en Europa (O trgovini i savršenom trgovcu/Sobre el comercio y el comerciante perfecto); también fue el primero en escribir sobre la contabilidad por partida doble

Frane Petrić (Franciscus Patricius) (1529–97), filósofo y polímata; trabajó en Módena, Ferrara y Roma, donde daba clases de filosofía; antiaristoteliano y neoplatonista, tuvo influencia importante en la nueva ciencia y filosofía de Europa occidental. En sus obras también trató otros ámbitos de conocimiento (geometría, historia de guerra).

Benedikt Kotruljević, Sobre el comercio y el comerciante perfecto, 1573
Frane Petrić
Marin Getaldić

Marin Getaldić (1568–1626), matemático y físico; ejerció influencia importante en el desarrollo de la aplicación de álgebra sobre la geometría. Elaboró el espejo parabólico. Colaboró con el matemático Françoise Viète en Francia y Galileo Galilei en Italia.

Ruđer Josip Bošković (1711–87), científico y filósofo; jesuita. Trabajó en Roma, Pavia, Milán y París. Fue miembro de la Royal Society británica. En su obra principal Teorija prirodne filozofije/Teoría de la filosofía natural construyó una teoría original de las fuerzas y la estructura de la materia, que fue confirmada por los conocimientos de la física moderna. Publicó varias obras con descubrimientos originales en el campo de la matemática, astronomía, geofísica y arqueología; construyó varios instrumentos ópticos, astronómicos y de geodesia; hizo peritajes y mediciones hidrotécnicas, geodésicas, cartográficas y estáticas (reforzó las cúpulas de la Basílica de San Pedro de Roma y la catedral de Milán).

Nikola Tesla (1856–1943), inventor; en 1884 se mudó a EE. UU. donde fundó su propio laboratorio; tuvo alrededor de 700 inventos, de los cuales varios fueron clave para la humanidad y se siguen aplicando el día de hoy (por ejemplo, el sistema integral de producción, transmisión y aplicación de la corriente alterna multifase, el control remoto y las radiocomunicaciones); la mayor parte de sus inventos fue comprada por la empresa Westinghouse. De acuerdo a su sistema de corriente alterna en 1895 en las Cataratas del Niágara se construyó la primera planta hidroeléctrica que hizo posible el alumbrado de ciudades más remotas. Sobre los fundamentos de Tesla el mismo año se construyó la planta hidroeléctrica en el río Krka cerca de Šibenik, la más antigua de Europa. Su nombre lleva la unidad de inducción magnética – el tesla (T). Generalmente se le llama el hombre que inventó el siglo XX. En 2006 en Smiljan cerca de Gospić se inauguró el Centro Memorial Nikola Tesla que incluye su casa natal.

Andrija Mohorovičić
Lavoslav Ružička
Vladimir Prelog

Andrija Mohorovičić (1857–1936), geofísico; desde 1892 fue director del observatorio meteorológico de Zagreb. Trabajó en el ámbito de la meteorología y sismología, introdujo el servicio de tiempo exacto. Su contribución a la ciencia mundial es el descubrimiento de una capa en la corteza de la Tierra  (la discontinuidad de Mohorovičić o Moho) donde ocurre el crecimiento de expansión de ondas sísmicas. Ese descubrimiento hizo posible la localización precisa del epicentro del sismo.

Lavoslav Ružička (1887–1976), químico; desde 1912 profesor y director del Laboratorio de Química Orgánica en la Eidgenössiche Technische Hochschule de Zúrich. Se destacó con varias síntesis orgánicas y trabajo en esteroides y hormonas de sexo. Premio Nobel de Química en 1939. En 1977  en su casa natal en Vukovar se inauguró un museo memorial, destruido durante la agresión serbia y renovado en 2007.

Vladimir Prelog (1906–98), químico; profesor en la Facultad Técnica de Zagreb y jefe del Instituto de Química Orgánica. En 1941 se mudó a Zúrich, donde heredó a Lavoslav Ružička en la misma escuela. Se destacó por las síntesis de varios compuestos orgánicos; fue el primero en sintetizar el adamantino, el isómero más estable. Premio Nobel de Química en 1975.