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Detalle en el glagolítico croata del Evangelio de Reims (1395) también conocido como el "Texto de la coronación", sobre el cual los reyes franceses prestaban el juramento de coronación. El Evangelio se conserva en la biblioteca Carnegie de Reims (Francia).
Croacia en Europa a través de los siglos

Relaciones croata-francesas

Las relaciones croata-europeas en la época de los carolingios presentan características de relaciones con el acervo cultural occidental en general; el renacimiento carolingio también dio a esa cultura en Croacia un rasgo europeo general La forma material de esos vínculos es visible en los ejemplos conservados de iglesias prerrománicas de Croacia, que especialmente en los ornamentos conservaron los rasgos nacionales de motivos tallados entrelazados. Se destaca especialmente la iglesia de San Donato de Zadar, que por su monumentalidad y otros rasgos arquitecturales se relaciona con su modelo, la Capilla palatina de Aquisgrán. Es un hecho conocido que el obispo Donato de Zadar (cuyo nombre lleva la iglesia) estuvo de visita a Carlomagno (805/806).

De hecho, los primeros contactos con la cultura francesa fueron traídos por los monjes benedictinos franceses, quienes construyeron varios monasterios en Croacia. Cuando se fundó la Diócesis de Zagreb (1094), los libros litúrgicos y los relicarios llegaron de las regiones francesas. El culto sacerdote Hugo de la Scura de Franza fue abad del monasterio benedictino de Mljet, y las discusiones del dominico francés Laurent d'Orleans (La Somme le roi) del siglo XIII fueron copiados en glagolítico. A pesar de que littera francigena todavía significaba el alfabeto franco, es decir carolingio, lingva francigena empezaba a significar la lengua francesa. En esa lengua (archifrancesa) escribía Geoffroi de Villehardouin, cronista de la cuarta cruzada, quien describió la conquista de Zadar por los cruzados en 1202 en nombre de Venecia, su forma de pagar su viaje hasta Constantinopla. En su descripción de ese acontecimiento (La conquete de Constantinople) dijo que Zadar era "una de las ciudades más fortificadas (…) y que no se puede encontrar una ciudad más bella, fuerte ni rica". En el siglo XIV una gran parte de los habitantes de la vieja calle Vlaška de Zagreb hablaban en francés, porque ahí se asentaron los artesanos franceses (e italianos) quienes trabajaban en la construcción de la catedral; en aquel entonces los eslavos occidentales llamaban a los hablantes de las lenguas romances valacos (Vlasi), y de ahí el nombre de esa calle de Zagreb.

Además del conocido teólogo y traductor del árabe al latín Herman Dalmatin en siglo XII y algunos nobles, Juraj de Eslavonia, de origen humilde y erudito glagolítico, en el siglo XIV consiguió el título de magíster en Sorbona y en 1401 se convirtió en el emisario de la Universidad ante la reina Isabel de Baviera. Entre los que aparecieron en Francia en aquel entonces, los oriundos de Dubrovnik fueron los más prominentes. El primero en estudiar en Sorbona fue Ivan Stojković (s. XIV), mientras que el latinista Ilija Crijević (Cervinus) trabajó en París. Saro Gučetić negoció con Solimán el Magnífico en nombre del rey francés Francisco I y tenía la autoridad de cerrar pactos secretos. La primera traducción de un escritor croata al francés fue la del petrarquista Dinko Ranjina, traducido por Philippe Desportes (1546–1606). La obra de Benedikt Kotruljević O trgovini/Sobre el comercio primero fue publicada en Venecia y luego traducida al francés e impresa en Lyon en 1613. El croata más traducido fue Marko Marulić de Split, con siete ediciones de la traducción de su obra en latín De Institutione. Hombres de Dubrovnik también estuvieron presentes en la corte y en la vida científica y cultural de Francia. El más destacado fue Ruđer Bošković, quien llegó a Francia en 1773, al ser nombrado Director de la Óptica de la marina francesa, y también era miembro honorario de la Academia de Ciencias desde 1748.

Mientras Dubrovnik establecía las relaciones diplomáticas con Francia, Francia abrió su consulado en Dubrovnik. Uno de los cónsules franceses se casó con una mujer de Dubrovnik, y su hijo fue el conocido poeta croata Marko Bruerović (Marc Bruère Desrivaux). La verdadera obsesión por la literatura francesa, y hasta por cierto estilo de vida, llegó a su auge en Dubrovnik con el nombre de frančezarije. Desde el comienzo del siglo XVIII fueron traducidas 24 obras de teatro de Molière, con algunas interpolaciones específicas de Dubrovnik. Sin embargo, el primer traductor de Molière venía del norte, el duque croata Fran Krsto Frankapan, quien tradujo su George Dandin al dialecto kaikaviano, mientras esperaba su ejecución por haber conspirado en contra del emperador (1670).

Muchas nuevas ideas, igual que las primeras logias masónicas en Croacia, vinieron desde Francia. El conde Ivan VIII Drašković fundó la logia L'amitié de guerre en Glina en 1769. Las ideas de la Ilustración y de la revolución francesa eran cada vez más presentes, y después de la Declaración sobre los derechos del hombre y del ciudadano (1789) como también el Decreto de la Convención sobre el apoyo a los oprimidos pueblos de Europa, en Zagreb y en Dubrovnik se fundaron clubes jacobinos.

Memorial en Zagreb que marca la frontera septentrional de las antiguas Provincias Ilirias de la época de Napoleón.
La placa memorial dedicada a Marko Šljivarić (1762–1838), general brigadier del ejército de Napoleón (Gignac, Francia).
El compositor Ivo Malec dio clases en el Conservatorio de París entre 1972 y 1990.
Mirko Grmek (1924-2000), uno de los más destacados historiadores de la medicina. Concibió el concepto de patocenosis, el conjunto de enfermedades presentes en una población en un período dado y en una sociedad dada.

En la época de las Provincias Ilirias de Napoleón se reforzaron los lazos culturales, y así muchos términos franceses entraron en la lengua croata, especialmente en el ámbito administrativo. El escritor Charles Nodier se interesaba por la literatura croata, y su novela Jean Sbogar (1818), que tuvo mucho éxito en Francia, fue inspirada en el personaje del rebelde istriano. Además de la publicación del primer diario en croata (Kraglski Dalmatin, 1806) y diccionarios mayormente italianos de la lengua »iliria«, el párroco de Lika Šime Starčević escribió el primer manual croata de lengua francesa: Nova ričoslovica iliričko-franceska (1812).

Ya que en el Occidente europeo se puso de moda viajar al Este exótico, incluidos los "Balcanes salvajes", un creciente número de escritores franceses publicaron sus escritos e impresiones sobre las tierras croatas. Entre los más populares destacamos la edición de lujo de Voyage de Louis-François Cassas (1802) y la edición ilustrada Les bords de l'Adriatique et le Monténégro con 257 excepcionales grabados,de Charles Yriarte, noble francés de origen vasco. Prosper Mérimée logró la mayor popularidad con los temas "ilirios" con su obra La Guzla (1827), titulada según el instrumento de cuerdas croata (y balcánico) (gusle) que tocan los cantores populares para acompañar sus poemas épicos o líricos. Mérimée introdujo en su obra la traducción auténtica de Fortis de Tužne balade plemenite supruge Hasan-age/La triste balada de la noble esposa de Hasan-aga. Pero él, que nunca estuvo en Croacia, también presentó algunas poesías propias como "ilirias" coleccionadas en "Dalmacia, Bosnia, Croacia y Herzegovina". Entre las traducciones de obras literarias croatas al francés la más significativa es la de Osman de Ivan Gundulić (1838).

El movimiento ilirio consideraba a los franceses "la nación líder de Europa" (Adolfo Veber Tkalčević). En Collège de France el polaco Adam Mickiewicz popularizó los temas de los eslavos del sur y su sucesor Cyprien Robert visitó Zagreb, donde se reunió con el político y activista cultural croata Ljudevit Gaj. Hippolyte Desprez (quien estuvo en Croacia en 1845) abogó por el movimiento ilirio (el movimiento nacional y cultural croata) mediante actividades públicas y su libro Les peuples de l'Autriche et de la Turquie; histoire contemporaine des Illyriens, des Magyars, des Roumains et des Polonais, que incluía un estudio introductorio sobre Croacia y el movimiento ilirio.

A partir de 1861 el Parlamento Croata intentó introducir la lengua francesa en escuelas croatas, y lo logró en 1876. También, en la Universidad se fundó el lectorado francés y se publicaron varios diccionarios y gramáticas francés-croatas. Se convirtió en una tradición de que destacados eslavistas franceses se sumaran como miembros honorarios o externos de la Academia de Ciencias y Artes local (JAZU/HAZU), y viceversa. El teatrólogo croata Slavko Batušić destacó que entre 1840 y 1940 en Croacia se tradujeron y se escenificaron 553 obras de teatro francesas. Entre otras, además del obligatorio Molière, se pusieron en escena obras de Pierre Corneille y Jean Racine. El primero en contribuir a la amplia aceptación de la literatura francesa fue el clásico literario croata August Šenoa, quien publicó a varios autores franceses en la revista Vijenac. Por otro lado, a partir de 1879 las novelas de Šenoa se tradujeron al francés. Es difícil enumerar las posteriores traducciones literarias: todos los escritores franceses renombrados se tradujeron al croata; Victor Hugo se hizo especialmente popular por ser considerado defensor de los derechos humanos, como también otros franceses que tuvieron influencia sobre los escritores locales, especialmente Gustave Flaubert y Émile Zola (cuyo padre fue descendiente de una familia de Venecia/Zadar). En Rječnik stranih riječi/Diccionario de extranjerismos de Vinko Šeringer (1889) se anotaron 780 palabras croatas de origen francés.

Como París se convirtió en el principal centro cultural de Europa, artistas croatas empezaron a alejarse de los centros alemanes y otros y a gravitar hacia Francia. El ejemplo más significativo es el escritor Antun Gustav Matoš, quien vivió en París entre 1898 y 1904 y transmitió el espíritu no solo de la literatura francesa, sino también los principios de la crítica literaria (Jules Lemaitre, Anatole France). Siguieron su camino otros escritores croatas importantes (Tin Ujević, Josip Kosor, Janko Polić Kamov), quienes se reunían y compartían el ambiente de Café du Dôme y La Rotonde. Algunos se integraron completamente en las tendencias artísticas francesas, como Radovan Ivšić en el surrealismo de Breton. En las artes plásticas Vlaho Bukovac expuso y fue premiado varias veces en el Salón de París, Vladimir Becić, Miroslav Kraljević y Josip Račić pintaron bajo la influencia de Édouard Manet, y el renombrado escultor a nivel mundial Ivan Meštrović admiraba a Auguste Rodin, con quien tuvo contacto personal.

Mediante la actividad del Instituto Francés de Zagreb (fundado en 1924) empezó el trabajo serio de presentar la cultura croata al público francés. Ya en 1928 se escribió sobre el trabajo literario de Miroslav Krleža y las escenificaciones de sus obras de teatro. En su bibliografía de las obras croatas traducidas al francés (1813–1968) Stanko Lasić registró a 312 autores traducidos. Los lazos lingüísticos fueron reforzados con la fundación de L'Alliance Française en Zagreb en 1952, donde Petar Guberina tuvo un papel seminal. Él fue el creador del reconocido sistema del desarrollo del habla, conocido por la abreviación SUVAG, de hecho un término francés (Système universel verbotonal d'audition Guberina).

A finales de los años 1950 Zagreb se convirtió en un centro cultural de interés europeo, en parte por el estatus político especial de la entonces Yugoslavia no-alineada. Jean-Paul Sartre visitó Zagreb en 1960, cuando se reunió con Krleža y otros escritores croatas, y también apareció ante el público más amplio. Además de la Bienal Musical, que abrió el espacio a la música de vanguardista por primera vez, el mismo año (1961) en Zagreb se creó un movimiento especial en las artes plásticas llamado Nuevas Tendencias (1961) que reunía a grupos artísticos de Europa Occidental y Oriental, en el que participaba el grupo francés Grav. Una de las exposiciones conjuntas de las Nuevas Tendencias se llevó a cabo en el Museo de las Artes Decorativas de París (1964). En el ámbito de la música Croacia fue vinculada con Francia a través del compositor Ivo Malec quien dio clases en el Conservatorio de París entre 1972 y 1990.

En el tiempo de la lucha por el reconocimiento internacional de Croacia y el intento de presentar la verdad sobre los acontecimientos relacionados con la desintegración de Yugoslavia, varios intelectuales franceses jugaron un papel importante, especialmente una figura excepcional en el ámbito de la cultura y la ciencia: Mirko Dražen Grmek, croata nativo y francés naturalizado, sucesor del legado del fisiólogo Claude Bernard, en la Cátedra de historia de biología en la École Pratique des Hautes Études (entre otras cosas, en Croacia uno de los iniciadores y editor en jefe de la gran Enciclopedia Médica). Su reputación científica mundial en la historia de las ciencias biomédicas y sus publicaciones y actividades en el ámbito público (junto con Marc Gjidara, Neven Šimac y otros) atrajeron a las figuras de cultura francesa tales como el historiador Jacques Le Goff, los filósofos Alain Finkielkraut y Pascal Bruckner y la escritora Louise Lambrichs. Así, en marzo de 2000 en París se presentó la edición francesa de la gran obra enciclopédica de la Academia Croata Croacia y Europa, y como súmmum de las relaciones franco-croatas entre septiembre y diciembre de 2012 en París y ciudades cercanas se llevó a cabo el festival Croatie, la voici, con más de 60 eventos culturales y turísticos mediante los cuales se presentó el patrimonio cultural croata.