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En los siglos XVIII y XIX crece el interés de los británicos por las tierras croatas. Atrajeron atención especial los monumentos arqueológicos, especialmente el Palacio de Diocleciano de Split, descrito en detalle por el arquitecto Robert Adam.
Croacia en Europa a través de los siglos

Relaciones croata-británicas

En la traducción del latín al inglés antiguo de la Historia del mundo de Paulus Orosius, que hizo el rey Alfred en el siglo IX y añadió un repaso hasta su época, se mencionaron los croatas blancos y los nombres geográficos de Istria y Dalmacia. En el siglo XII los contactos se relacionaron con Ricardo Corazón de León, que se supone que de vuelta de la Tierra Santa tuvo un naufragio en el Adriático por lo cual estuvo en Dubrovnik. Ese acontecimiento fue anotado por los cronistas de la época ingleses y mediterráneos.

Sobre tierras croatas informaron también escritores de viajes británicos del siglo XIV, entre los cuales se destaca el de Richard Guilford publicado en 1511.

Gracias a la extensa red comercial, Dubrovnik también tenía prominencia en los lazos culturales con Gran Bretaña. En la colonia comercial de Dubrovnik en Londres trabajaron algunos científicos destacados. En el siglo XV Juraj Dragišić estudió teología en Oxford, y en el siglo XVI el astrónomo y matemático Marin Getaldić de Dubrovnik desarrolló con sus colegas británicos una fructífera cooperación científica. En el siglo XVII en Inglaterra trabajaba Franjo Biundović de Hvar, autor de la Historia de las guerras civiles inglesas, por lo cual le otorgaron el título aristocrático. El apologista del protestantismo Markantun de Dominis de Rab, ocupaba un cargo alto en la corte de Inglaterra, y en 1617 se convirtió en el primer croata con doctorado honorario, mientras que en 1681 fue nombrado decano de Windsor. El mayor científico croata Ruđer Bošković estuvo en Inglaterra en 1760. Dio clases en las universidades de Oxford y Cambridge y visitó el observatorio de Greenwich. A pesar de estar en Londres por un tiempo breve, conoció a los principales científicos y artistas británicos y dejó una huella profunda, tanto que ya en 1761 fue elegido miembro de la Real Academia de Ciencia – Royal Society.

En los siglos XVIII y XIX creció el interés británico por las tierras croatas. Les llamaban particular atención los monumentos arqueológicos, especialmente el Palacio de Diocleciano de Split, descrito en detalle por el arquitecto Robert Adam. Creció el número de obras publicadas sobre el sudeste de Europa que hacían mención de la historia y las costumbres populares croatas. En esa época aparecieron las primeras traducciones de poesía, como por ejemplo el del poema épico Hasanaginica.

La obra del escritor y humanista croata Marko Marulić (1450–1524) fue conocida por los más grandes eruditos y representantes de las autoridades seculares y eclesiásticas ingleses. Entre otros, el rey Enrique VIII leyó su Evangelistarium, antes de la ruptura con la Iglesia Católica. El ejemplar del libro con los apuntes del rey se conserva en la Biblioteca Británica.
La tapa del libro Croatia Through History (Croacia a través de la historia: la creación de un Estado europeo) de Branka Magaš, Londres 2007
Periodista y publicista Krsto Cviić (Chris Cviic, 1930–2010) contribuyó de manera significativa al mejor entendimiento de las circunstancias políticas en Europa del Este y en la antigua Yugoslavia.

En Croacia los lazos con la literatura inglesa empezaron a partir del siglo XVIII cuando se escenificaron las primeras obras de Shakespeare, sin embargo, traducidas al alemán e italiano. En la época del Reavivamiento Croata creció el conocimiento de la literatura inglesa, principalmente por mérito del abad de Bistrica Ivan Krizmanić. Sus traducciones, aunque conservadas solo en manuscritos, se consideran las primeras traducciones directas del inglés al croata. Además de él, el mejor conocedor y divulgador de literatura inglesa era Stanko Vraz. Los lazos con la literatura inglesa continuaron con escritores de la más reciente literatura croata, entre los cuales de destaca Ivan Goran Kovačić, quien dejó las más valiosas traducciones de poesía.

La primera cátedra universitaria de estudios eslavos fue fundada en 1890 en Oxford, y las lecciones del primer profesor William Morfill, quien colaboró con Vatroslav Jagić, sentaron bases para los estudios de las literaturas y lenguas de los eslavos del sur, entre los cuales la lengua croata. En 1900 se fundaron los estudios eslavos en Cambridge, donde fue activo Robert Auty, el principal croatista británico del siglo XX, autor del resumen del desarrollo de la lengua croata (1979). Se tradujeron al inglés algunas obras clásicas de la literatura croata, como por ejemplo Dubravka y Osman de Gundulić, Smrt Smail-age Čengića/La muerte de Smail-aga Čengić de Mažuranić, Priče iz davnine/Cuentos del antaño de Ivana Brlić-Mažuranić, Dubrovačka trilogija /La trilogía de Dubrovnik de Ivo Vojnović y algunas obras de Držić.

A finales del siglo XIX aparecieron los primeros expertos en estudios ingleses en Croacia. Natalija Wickerhauser abrió la primera escuela de lengua inglesa en Zagreb, Aleksandar Lochmer fue el autor del primer diccionario inglés-croata en Senj en 1906 e iniciador del lectorado de la lengua inglesa en Zagreb, y Vladoje Dukat fundó los estudios de la lengua inglesa y fue autor del primer compendio de literatura inglesa en croata. Desde entonces duran los estudios científicos sistemáticos y la traducción de las obras literarias, que alcanzaron su pleno auge después de la Segunda Guerra Mundial. Josip Torbarina, profesor universitario en Zagreb y Zadar y reconocido experto shakesperiano alcanzó su zenit como traductor del inglés y también educó a varias generaciones de expertos en estudios ingleses. British Council, activo en Zagreb desde 1946, también contribuyó a la divulgación de los estudios ingleses. A pesar de no estar tan presente en Croacia históricamente como la lengua alemana o italiana, desde 1960 la lengua inglesa se convirtió en la lengua extranjera más influyente, parcialmente gracias a la influencia de la cultura popular.

En el siglo XX vivieron en Inglaterra varios artistas y científicos croatas, incluido el escritor Josip Kosor, quien permaneció en el país por el período más largo y cuyas obras fueron traducidas al inglés. Ivan Meštrović expuso en Londres en 1915, y en 1919 allí se publicó su monografía. Músicos croatas también tuvieron un éxito significativo: en 1911 se representó la opereta Barun Trenk del compositor Srećko Albini, mientras que la cantante Milka Trnina se presentó varias veces en el Covent Garden. El director teatral Vlado Habunek recibió aclamaciones por su dirección de Los cuentos de Canterbury de Geoffrey Chaucer. En los museos británicos también se conservaron obras de autores croatas, como por ejemplo las miniaturas de Julije Klović, mientras que la lista de esas obras fue compuesta en 1971 por Vladimir Markotić. La bibliografía croata fue presentada al público inglés por Branko Franolić. De los numerosos científicos croatas en las universidades británicas se destacó el filósofo Edo Pivčević en Bristol, quien en 1974 inició la revista British-Croatian Review, mientras que tuvo mérito especial en aclarar las circunstancias políticas de Europa del Este y la ex Yugoslavia el periodista y publicista Krsto Cviić.

Con motivo de la adhesión de Croacia a la Unión Europea en Londres y en otras ciudades británicas entre enero y junio de 2013 se organizó el festival cultural Welcome Croatia, ofreciendo conferencias, seminarios y eventos teatrales y musicales para promover la cultura croata.